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MIGUEL HERNÁNDEZ DESPIERTA SENTIMIENTOS EN 1º ESO B

“A MANERA DE CARTA”. ALGUNOS EJEMPLOS DE LOS SENTIMIENTOS QUE MIGUEL HERNÁNDEZ HA DESPERTADO EN LOS JÓVENES ALUMNOS DE 1ºESO-B

  

 

El mar también elige

puertos donde reír.

Como los marineros.

 

El mar de los que son.

 

El mar también elige

puertos donde morir.

Como los marineros.

 

El mar de los que fueron.

 

¡Hola, Miguel Hernández!:

Me llamo Helena y me ha llamado mucho la atención su poema “El mar también elige”, porque me identifico con él.

Su poema, me ha hecho reflexionar y relacionar el mar con la vida. Porque creo que, al igual que la vida, el mar trae alegrías y tristezas. Es muy bonito y relajante cuando hay un mar en calma, pero también se vuelve traicionero con las tempestades y adversidades. Por eso, al mar, como a la vida misma, haya que tenerle mucho respeto.

Gracias por esta poesía. Ha sido uno de los escritores más importantes de España y admiro su talento.

¡Un saludo!

Helena Falcón Jiménez (1ºESO-B)

 

 

 Me tendí en la arena

para que el mar me enterrara,

me dejara, me cogiera,

¡ay de la ausencia!

 

 

Estimado Miguel Hernández:

Quería escribirle esta carta para comentarle algunas dudas sobre su poema. Me ha parecido muy “realista”; a no todo el mundo le gusta oír la dura realidad… ¿Tan mal lo ha podido pasar usted, para dejarse llevar por la muerte? ¿Por qué le parece eso la vida? ¿”Ausencia”? ¿Si le dieran la oportunidad de navegar toda su vida sin ningún percance, la aprovecharía o la dejaría ir?

Bueno, me ha gustado su poema porque me ha enseñado que nunca todo es por siempre. Muchas gracias por abrirse con el lector y hacernos ver la realidad de la vida.

¡Besos!

Lina Taoualy Sougdali (1ºESO-B)

 

 

El corazón es agua

que te acaricia y canta.

El corazón es puerta

que se abre y se cierra.

El corazón es agua

que se remueve, arrolla,

se arremolina, mata.

 

 

Querido Miguel Hernández:

Te escribo para darte las gracias por el poema: “El corazón es agua” porque transmite un mensaje precioso; el de “que siga a mi corazón”. Hay veces que mi cerebro no tiene razón y le cierro las puertas a alguna persona porque creo que no me va a traer nada bueno, o por el simple hecho de que sólo por apariencia, decida no juntarme con ella. Pero tengo que aprender a no juzgar por las apariencias y aceptar que cada persona tiene su forma de ser. Yo no la puedo cambiar a mi gusto: me tengo que adaptar a su forma de ser. Si la juzgo por la apariencia, tal vez esté perdiendo a una persona que me puede aportar muchas cosas buenas.

Un saludo,

Laura Doblado Crespo (1ºESO-B)

 

 

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