• Argumentamos en torno a la Patria

    ¿Es necesariamente la patria el país donde nacemos?, preguntábamos para dar pie a un texto argumentativo tras leer «Peregrino», uno de los poemas más emblemáticos del poeta Luis Cernuda.

    Y esto es lo que argumenta Rafael Calatrava Vázquez, de 2º de Bachillerato B.

     

    Obra de Eva Vázquez.

    Todo el mundo ha nacido en un lugar determinado. Sin embargo, esto no debería determinar ni quiénes somos ni qué posición queremos tomar en este mundo. En ocasiones nuestro país, no es necesariamente el lugar que vemos como nuestro y que amamos por el simple hecho de habernos visto nacer.

    Si bien es cierto que habitamos en una zona y un lugar concreto, esto no quiere decir que por este mismo motivo estemos obligados a etiquetarnos, ya que el hecho de que nos autodenominemos español, alemán o japonés, no nos produce ningún beneficio tangible o intangible y existencial para nuestro proceso de vida. Por si fuera poco, no nos hace ni mejores ni peores personas. Simplemente, son términos que utilizamos para situar regiones que conforman un sistema, que en ocasiones crea más desigualdad que unidad. Solo hace falta comparar un país como Francia y alguno dentro de África Meridional. Os lo resumiré: las diferencias son abismales, y no por eso hay que menospreciarlos, porque esas mismas personas podríamos ser nosotros el día de mañana, en un país pobre y decrépito.

  • LA NARRACIÓN DE ANÉCDOTAS

    Para aprender las técnicas narrativas, el alumnado del grupo de 4º de ESO C no solo ha estudiado la teoría referente a los tipos de narrador, el espacio, el tiempo, los personajes y las acciones, además de las diversas posibilidades de organización que puede presentar un texto contado, sino que se ha puesto manos a la obra para contar una anécdota personal. Así lo hemos hecho en clase, con casi una treintena de divertidas, tiernas o intrigantes anécdotas que luego han sido entregadas por escrito. Aquí mostramos algunas de ellas:

    LA NIÑA BAILAORA, por Lucía Romero Belver

    «Sobre el año 2005, en la feria, estábamos mi familia y yo en la caseta de uno de mis tíos. De fondo, sonaba un grupo muy ameno y a mi alrededor todo el mundo reía, hablaba animadamente, disfrutaba de la buena música… Mis padres, muy contentos, charlaban con el resto de mi familia. Por otra parte, yo estaba sentada en mi carrito, ya que era tan pequeña que aún no sabía andar, y nadie parecía demasiado atento a mí. A continuación, supongo que por un impulso de niña pequeña, me bajé del carro y empecé a andar… Nadie se dio cuenta de lo que estaba haciendo hasta que, de pronto, el grupo que estaba tocando en el escenario paró. Seguidamente, mi madre le echó un vistazo al carro y, cuando vio que yo no estaba en él, empezó a gritar como una loca: «¡La niña, la niña…!». Hasta que se dio cuenta de lo que estaba pasando. En otras palabras, su hija de un año, que no sabía andar, estaba encima del escenario, bailando. Para terminar, mi tío vino a buscarme y los músicos volvieron a tocar.

    Es una buena anécdota que siempre que la contamos en casa pasamos un buen rato, ya que la recordamos con bastante gracia y nostalgia…

    [Con respecto a la actividad propuesta en la clase de Lengua y Literatura, me ha gustado bastante, porque además de pasar un buen rato entre risas, siempre está bien recordar buenos momentos de nuestro pasado y compartirlos con nuestros compañeros. Incluso podría decir que ha habido tanta confianza y soltura al contar las anécdotas que, en ciertos momentos, me he sentido en familia].

     

    UNA BALSA PARA DOS, por Juan Herrera Algarín

    Una mañana de invierno, mi amigo Carlos y yo decidimos ir al campo. Llegamos sobre las diez de la mañana, le echamos de comer a los caballos, a los perros y a los palomos. Cuando terminamos, eran las once y media, y no teníamos nada más que hacer. Entonces, a Carlos se le ocurrió hacer una barca, tirarla al canal de los presos y montarnos. Yo me quedé sorprendido, pero me pareció una buena idea para matar el aburrimiento.

  • Con Romero Murube, en su 50º aniversario

    El grupo de 4º de ESO C, acompañado de su profesor de Lengua y Literatura, Álvaro Romero, protagonizó este pasado viernes el acto de recolocación de una las placas del itinerario literario de Pueblo lejano en Los cuatro vientos, junto la cafetería Miratta. Esta cerámica era una de las veintiuna que compusieron en su momento este recorrido por lugares emblemáticos de Los Palacios y Villafranca de la mano de la obra de Joaquín Romero Murube inspirada en su pueblo natal, el nuestro.

    Cuando se derribó el antiguo bar Valencia, también cayó la placa, pero no se destruyó, sino que estuvo protegida durante años en el Ayuntamiento, hasta que ahora, con motivo de la efeméride del medio siglo de la muerte del escritor, se ha tenido la oportunidad de reubicar en su sitio.

  • MESTER DE JUGLARÍA, AL SON DEL RAP

    En un derroche de creatividad interdisciplinar, nuestro alumno de 1º de Bachillerato Carlos Cano respondió así a la propuesta de su profesora de Literatura Berta Ocaña de hacer una presentación oral sobre los juglares medievales. Ocurrió ayer, se ha hecho viral en Twitter y lo recoge hasta el ABC de Sevilla. He aquí la noticia, de Antonio Periáñez:

    https://sevilla.abc.es/provincia/sevi-hace-viral-cancion-estudiante-sevillano-compuesto-para-clase-literatura-201911061317_noticia.html

    En la clase de Lengua de Primero de Bachillerato del Instituto de Educación Secundaria Almudeyne de Los Palacios, la profesora Berta Ocaña ha encargado a sus alumnos un trabajo. Deben hacer una presentación oral, sin leer y sin papeles, sobre un tema de Literatura. Sólo tienen cuatro minutos para su exposición. Cada uno defiende su tema como mejor sabe o ha podido. Pero entonces llega el turno de Carlos Cano, que sale a la pizarra con la guitarra en la mano mientras otro alumno le dice a Berta: «Profe, grábalo».

    «Yo sabía que Carlos iba a preparar algo diferente. Pero fue una gran sorpresa cuando lo escuché, por el tema que había escogido y por la forma de tratarlo» dice Berta Ocaña a ABC de Sevilla. Porque el tema de la exposición no era nada fácil. Carlos había elegido el Mester de Juglaría, la escuela poética medieval española de carácter popular y de tradición oral cuyas poesías recitaban los juglares y que se desarrolló en los siglos XII y XIII. Eso dice la lección, pero cómo trasladarlo al lenguaje de los jóvenes. Pues cantando.